«Belcarba no cree en los muertos» en «Yorokobu»

Me he mirado al espejo y he visto una Mariángeles que no soy yo, pero sí. Tiene mi mismo corte de pelo, mi misma envergadura y se ríe como yo. Pero hay algo en su figura que me dice que no somos la misma persona exactamente. O sí, porque ambas escribimos relatos: yo, ortográficos; ella, pura ficción. Y ambas tenemos ese toque irreverente y humorístico que busca engañar al lector para hablarle de cosas que no tienen nada de divertido: la lengua en mi caso; la muerte en el suyo.