La librería Grant se llenó el pasado viernes de poesía con la presentación de Chernóbil, el primer poemario de Gonzalo Jiménez Varas, publicado en la colección Maresía de la editorial Pie de Página. Acompañado por la también poeta Almudena Vidorreta, el autor compartió con el público el origen y las claves de un libro que dialoga con uno de los mayores desastres del siglo XX, cuando se cumplen 40 años del accidente nuclear de Chernóbil de 1986.

Juan Romeu, director de la colección, abrió el acto subrayando el carácter singular de la obra: el vigésimo título de Maresía es, dijo, un punto de encuentro entre letras y ciencias, algo a lo que debemos perder miedo tanto unos como los otros. Vidorreta tomó el relevo con una presentación cercana y entusiasta, en la que destacó la brillantez y el sentido crítico de Jiménez Vara y celebró que su poesía viese por fin la luz en forma de libro. La conversación giró en torno a un desafío central: cómo escribir poesía a partir de una catástrofe histórica como es Chernóbil.

El autor explicó que en su proceso no existe una decisión premeditada entre lenguaje técnico o poético: «la escritura», afirmó, «surge de manera intuitiva». Sin embargo, tras la aparente concisión de algunos poemas se esconden horas de lectura de estudios académicos y documentos científicos para garantizar el rigor. «La poesía también puede ser científica», defendió, reivindicando su capacidad para generar empatía hacia la ciencia.

Jiménez Varas evocó su viaje a Chernóbil y el contacto con sus habitantes como detonante creativo. Allí pudo tomar también fotografías, a partir de las cuales sale la ilustración de la cubierta del poemario: una acuarela realizada por su padre.

El evento terminó con la lectura de varios de los poemas y un animado turno de preguntas, tras el cual el autor firmó ejemplares hasta agotar existencias.

Chernóbil mock up

Manuscrito enviado.
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