Entrevista a Beatriz Minaya por el lanzamiento de «Asunto: Poesía»

Nuestra colección de poesía se amplía con una obra que no va a dejar indiferente a nadie. Asunto: Poesía es una buena muestra del boletín o newsletter que la poeta Beatriz Minaya envía a sus numerosos suscriptores desde hace un tiempo. Estos Retales de poesía (así se llama el boletín) nos invitan a formar parte de los asuntos más íntimos de la autora y se convierten, a su vez, en el canal de comunicación con los lectores más enriquecedor para ella.

¿Qué sientes al comprobar que la newsletter que has enviado con todo el cariño a los suscriptores durante un tiempo se publica en forma de libro? 

Me cuesta encontrar las palabras para describir lo que siento, por paradójico que parezca. Lo que siento es una mezcla de satisfacción, alegría y pudor. Satisfacción porque me parece que este libro es el producto de un trabajo que merece la pena y me gusta verlo publicado. Alegría porque publicar un libro es uno de mis sueños de la infancia y creo que eso es algo que hay que honrar. Y pudor porque en mi poesía me muestro mucho mucho y eso siempre da cierto vértigo. El porcentaje de los ingredientes cambia por momentos, pero, eso sí, el balance es siempre positivo.

¿Cómo surgió la idea de empezar a enviar el boletín Retales de poesía?

Pues, como muchas ideas, surgió del tiempo libre. Siempre digo que tengo una incapacidad severa de aburrirme: primero porque tengo muchos intereses a los que me encantaría dedicarles más tiempo del que les dedico y; segundo, porque cuando empieza a crearse el vacío en el que podría habitar el aburrimiento, lo lleno con alguna cosa, me meto en algún embolao. Así que puede decirse que Retales de poesía surge de ese «tengo que hacer algo» unido a la acumulación de cuadernos llenos de poemas en mis estanterías. También había algo ahí de «terapia de exposición»: cuando empecé con la newsletter me daba bastante reparo enseñar mis poemas y pensé que enviarlos a un pequeño grupo de amigos y conocidos podía ser una manera de vencer esos miedos. Y creo que puedo decir que funcionó.

¿Sigues alguna especie de ritual concreto para crearlo?

No sé si hablaría de ritual, pero lo cierto es que sí hay una cierta rutina. Preparo el boletín normalmente los viernes mientras escucho música; es mi manera de cerrar la semana laborable y empezar mi tiempo de ocio. Me siento en mi estudio, busco en mi cuaderno de poemas y escojo el que quiero mandar. A partir de ahí escribo el resto del boletín y, por último, grabo y edito el audio. Destacaría el hecho de que, para mí, preparar la newsletter es entrar en un espacio mental y temporal distinto: el del disfrute.

«Por creer en mí y en mis versos incluso antes que yo misma». Así termina tu dedicatoria al comienzo del libro. ¿Hoy crees un poco más en tus versos?

No sé si creo en mis versos como tal, pero sí creo que mis versos tienen un papel, una cierta importancia. Probablemente no a nivel literario, pero sí a otros niveles. Hay personas que se han consolado con mis poemas, que se han sentido acompañadas o validadas, que los han caligrafiado, bordado o ilustrado porque han significado algo para ellas. Soy muy consciente de quien soy y de lo que hago. Quizá por eso no veo mi escritura como un intento de perdurar ni nada por el estilo, no me interesa. Para mí, la poesía es un ejercicio comunicativo y, en ese sentido, sí que creo mucho en mis versos: creo que me permiten comunicarme con otras personas y que abren la puerta a que ellas se comuniquen conmigo. Y es más de lo que esperé de ellos durante la mayor parte de mi vida, así que, bueno, tal vez, después del rodeo, sí que deba decir que algo más sí creo en ellos.

Como ya has dejado caer, el boletín tiene una forma muy particular de acercar la poesía a la gente mostrando tus propios sentimientos y tu día a día con total honestidad. ¿Recibes buen feedback?

Muy bueno, buenísimo. Sucede que cuando te abres a la gente suscitas que ellos hagan lo mismo. Con las respuestas a mi newsletter he reído muchísimo, he llorado, me he alegrado por mis lectoras y lectores y por las victorias que han compartido conmigo… Eso por no hablar del apoyo que me han dado en los momentos difíciles o la alegría que me han manifestado en los más dulces. Puedo incluso decir que he hecho alguna amistad a través de la newsletter. Y sí, por supuesto, también hay feedback literario pero, como ves, ha llegado a no ser lo más importante. Si a alguien le ha gustado mucho, poco o nada mi poema me resulta menos interesante que el hecho de que la newsletter (no necesariamente el poema en sí) le haya permitido sentirse menos extraño, menos solo o más libre para ser él mismo, por ejemplo. Lo que sí es cierto es que he detectado que cuando el tema de la newsletter te remueve algo, hay más disposición a que el poema te guste o, al menos, te interese.

¿Existe algún poema que te haya dado mucho vértigo publicar?

Muchos de ellos, sobre todo los que hablan de mis vulnerabilidades e inseguridades. Por poner un ejemplo podría nombrar «Fobia de impulsión», que habla de alguna de mis batallas en el ámbito de la salud mental o «Infancia infinita», que habla de mis dudas respecto del tema de la maternidad. Al final ocurre que en mi poesía me muestro sin demasiados tapujos y como además explico lo que quiero decir en el boletín, ni siquiera tengo el consuelo de que no se me vaya a entender, ja, ja. Sí, da bastante vértigo, pero, bueno, una de las máximas por la que intento guiarme en los últimos tiempos es «si tienes miedo, hazlo con miedo». Y aquí estamos.

¿Cómo defines tu poesía?

Yo diría que es confesional. Al final soy yo contando mis cosas en verso a quien quiera leerme. Ni más ni menos. Y ojo, que no creo que sea poca cosa.

Es la segunda vez que publicas en Maresía puesto que tres de tus poemas aparecen en la antología Poesía bonita y que se entiende. Si tuvieras que destacar una sola cosa positiva de esta colección que apenas acaba de nacer, ¿qué sería?

¿Solo una? Uf, eso es difícil. Supongo que para mí lo más importante es que está decidida a devolver la poesía al pueblo. Dicho así suena quizá demasiado revolucionario, pero es que tal vez lo sea. Suele entenderse la poesía como algo elitista y no puedo estar más en desacuerdo. Lo popular está lleno de poesía: los refranes, el folclore, la música… Creo que el empeño de Maresía de romper esa barrera imaginaria pero tangible que separa la poesía comprensible y bonita (que podría estar más cercana a lo popular) de la poesía culta hace mucho bien. Una vez el pueblo entra en la poesía, esta puede moverse por toda su extensión como le plazca y reclamar lo que también es suyo.

¿A quién le va a encantar Asunto: Poesía?

No sé si encantar, pero puede sorprender a esas personas que suelen decir que no entienden la poesía. También creo que puede gustar mucho a las personas con sensibilidad que, a pesar de ello, han sentido que no eran capaces de apreciar la poesía. Al menos, eso espero. Y, desde luego, le va a encantar a los lectores de mi newsletter. Espero recibir unos cuantos «te lo dije» en los próximos días, ja, ja.