Entrevista a Camila Mermet por «La belleza es otra cosa»

La colección Maresía de esta editorial se caracteriza por encontrar las mejores voces poéticas, aquellas que destacan y que brillan en lo oscuro como una auténtica piedra preciosa. En esta ocasión nos hemos ido a Argentina porque nos parecía necesario que el público español conociera los versos de Camila Mermet. Esta poeta bonarense dispara certero al corazón con su escritura y cada verso es una flecha precisa que atraviesa al lector y lo deja herido de belleza. Con una sensibilidad excepcional estamos seguros de que La belleza es otra cosa no dejará indiferente a nadie, os animamos a acercaros al libro y a la autora través de esta entrevista:

Hay en casi todos tus poemas un hueco, un vacío, la huella que deja alguien… ¿De dónde viene ese vacío? O la necesidad de escribir sobre ello…

Hay una frase muy linda de Alejandra Pizarnik que dice «escribir un poema es reparar la herida fundamental, porque todos estamos heridos» y creo que ese hueco, ese vacío, es una condición primigenia, porque somos seres incompletos. Para mí, escribir sobre eso es reconciliarme con esa certeza. 

Tus versos destilan una belleza apabullante, nostálgica y triste en ocasiones; lo que me hace preguntarme…¿Es el amor algo que siempre ocurre en el pasado? 

El amor sucede una vez y sucede para siempre, por eso es el tema universal más usado y leído en la historia de la literatura y del arte en general. Susan Sontag escribió en sus diarios «estoy enamorada de enamorarme» y es lo que a mí me pasa con el amor, con ese misterio insondable, que es el eje de este libro. 

¿Y qué papel juega el Amor, con mayúscula, en tus textos? Porque creo que lo tratas de una manera original y profunda. Tu voz poética está atravesada por el amor que no se consuma o que ya fue o que ansía que vuelva… Parece que esto le haga habitar un presente angustioso donde ella misma no existe porque no es amada… ¿Puede ser esto así?

He leído muchos libros, muchos textos, de manera obsesiva tal vez, que tienen al amor como eje para trabajarlo en mis poemas: Discurso amoroso de Roland Barthes, Elogio del amor de Alan Badiou, La agonía del eros de Byung-Chul Han, Estudios del amor de José Ortega y Gasset, Ovidio, Alexandra Kohan, cartas de amor… intenté que sea una voz poética distinta a la clásica, una voz que se deja atravesar, que entiende el dolor que produce ser amado y que te amen, o que dejen de hacerlo. Que entiende que el amor es un riesgo pero que decide, a sabiendas, entregarse.

¿Cuáles son tus referentes poéticos? Mencionas a Alejandra Pizarnik o a Cristina Peri Rossi, pero pienso también en Safo que nos legó una poética revolucionaria en torno a la cual, creo, que giran tus poemas y que, de alguna manera, está relacionada con la pregunta anterior y es que la belleza nace del amor y no al revés. Lo bello es bello, precisamente, porque se ama, como esa voz poética tuya que existe solo si la aman. ¿Puedes compartir alguna poeta o escritora (o escritor) que sean importantes para tu trabajo?

Este libro tiene muchas referencias a libros que me ayudan a escribir. Idea Vilariño, Jorge Luis Borges, Juana Bignozzi, Alfonsina Storni, Roberto Juarroz, Irene Gruss, José Sbarra, Pedro Salinas, Miguel Hernandez, son algunos poetas que visito con frecuencia y más en el transcurso de este libro.

¿Y qué papel juega tu propia biografía a la hora de escribir? O más bien y recogiendo las palabras de Tamara Tenenbaum que citas en tu libro… ¿Hay hechos en tu biografía que, simplemente contándolos, ya se convertirían en poema?

Soy una persona muy sentimental y los sentimientos en general significan todo para mí. Es mi forma de ver el mundo y relacionarme con el. La poesía no queda por fuera de este entramado. Cecilia Pavón, poeta argentina, dice en un poema «pienso que soy una escritora tan simple / que siempre voy a ser una poeta amateur / que sólo puede contar lo que le pasa / es decir, nunca seré una observadora abstracta del mundo / ni podré estar por encima de mis circunstancias» y no me da vergüenza decirlo, me gusta escribir cosas honestas.

¿Podrías contarnos cómo ha sido tu proceso de corrección? Me parece bastante interesante saber cómo se corrige un poemario tan personal, quizá es algo que todos tenemos más o menos claro con la narrativa pero menos con la poesía. ¿Cómo se decide qué poemas entran o cuáles se quedan fuera? ¿Qué versos hay que revisar o cuáles están perfectos? 

Yo siempre digo, copiando un poco a Jorge Luis Borges, que hay poemas que ya no me pertenecen y eso es lo que me incentiva a publicar. Armar la estructura de un poemario es un trabajo que disfruto muchísimo, es lo que más me gusta hacer. Los talleres de poesía son grandes lugares, es más, la mayoría de este libro los trabajé en grupo junto a Flavia Calise. La mirada del otro despeja dudas. Creo mucho en la escritura como un proceso colectivo donde, de alguna manera, muchas personas están involucradas sin saberlo y sobre todo la poesía, que es siempre personal y política. 

Y por último, para ti, Camila, ¿qué es la belleza o dónde se encuentra?

La belleza es otra cosa: mis amigos que nunca se rinden, mi familia que siempre me hace reír, mi gato, Rómulo, los CD de música, mis libros que ocupan casi toda la casa, el taller literario donde hablamos mirándonos a los ojos, el cielo que aún es celeste, las pasiones felices e inútiles, la comida casera, todo lo que se puede tocar, la gente de mi país haciendo chistes en el colectivo, la oportunidad del amor.