Entrevista a Juan Romeu por el lanzamiento de «Poesía bonita y que se entiende 2»

Maresía, la colección de {Pie de Página} que pretende acercar la poesía a la gente, está de enhorabuena. Lanza Poesía bonita y que se entiende 2, una nueva antología comentada de poesía actual formada por una selección de poemas de dieciséis autores con una gran proyección en el panorama poético actual. Hablamos con el director de la colección, Juan Romeu, sobre este lanzamiento y sobre la recepción de Maresía por parte de los lectores.

La segunda antología de Poesía bonita y que se entiende ya es una realidad. ¿Qué es lo más destacable con respecto a la primera?

Lo más llamativo quizá sea que ha crecido el número de autores: han pasado de nueve a dieciséis. Además, algunos de ellos, frente a la mayoría de los de la primera, ya tienen obras publicadas. Por eso el subtítulo ha pasado de Antología comentada de poesía actual inédita y desconocida a Nueva antología comentada de poesía actual.

Como se ve, lo que no cambia es lo de comentada: hemos querido mantener el sistema de comentario del autor —en el que da alguna orientación sobre el poema (por qué lo escribió, qué quiso decir, en qué se inspiró…)— y un comentario mío —en el que justifico la elección del poema—.

Tampoco ha cambiado la calidad. Pese a que se puede decir que los autores de esta antología tienen en su mayoría un poco más de trayectoria, la valía de los anteriores se demuestra en que muchos han publicado o van a publicar poemarios propios, tanto en Maresía —Valle Mozas con El comienzo, Mario Díaz con Manta eléctrica, Beatriz Minaya con Asunto: Poesía, Natalia Peralta con Un beso es un mango con lengua o Pilar Roig con Vértebras— como en otras editoriales.

¿Cuál ha sido el criterio para la elección de los poemas para este segundo libro?

Como siempre, el criterio es que sea poesía bonita y que se entiende, es decir, poesía profunda y con un mensaje que transmita y emocione a la vez que se entienda fácilmente. Valoramos especialmente los poemas que muestran que el poeta tiene una voz propia capaz de aportar algo original al panorama actual.

¿En qué temáticas inciden más cada uno de los poetas en esta ocasión?

En general, se habla de amor. De amores perdidos, reencontrados y, especialmente, de amor a la familia. Son versos que buscan hacer compatible el amor con la muerte, con la vida, con la sociedad, con el paso del tiempo, con la fricción de no sentirse uno a gusto en su propio cuerpo…; versos que, tomando prestado lo que dice Cris Rivero en uno de sus poemas, crean un techo con sus manos para protegernos de la lluvia que vive en la garganta.

¿Es complicado dar con poetas que vayan en la línea de Maresía?

Como sospechábamos, no. Hay muchos poetas en la actualidad que optan por una poesía clara, alejada de florituras, pero que a la vez transforme, que no se quede en frasecitas que suenan bien, pero que no ayudan. Dijo Gloria Fuertes que «hoy más que nunca el poeta debe escribir claro, para todo el mundo, que se les entienda» y parece que muchos le han hecho caso y han encontrado en Maresía un buen refugio.

¿Qué es lo más emocionante de tu trabajo en esta colección?

Precisamente, ver que hay tantos poetas que coinciden con nuestra idea de que para acercar la poesía a la gente esta tiene que entenderse, y que además quieran publicar en Maresía, y que además a los lectores les guste el resultado.

Y también comprobar que, como decía Juan F. Rivero en redes hace poco, estamos en un momento dorado de la poesía en español. Ahora solo queda descubrírselo al público general por medio de antologías como esta. Es nuestro deber hacerles ver que posiblemente tenemos entre nosotros ahora mismo al nuevo Bécquer, Antonio Machado, Lorca…

En el prólogo incides en la necesidad de seguir comentando los poemas. ¿Cómo valoras la recepción de esta particularidad de Maresía por parte de los lectores después de la buena acogida que está teniendo la colección?

La mayoría de los lectores lo agradecen. Y, como nada obliga a leerlos, los que prefieren leer poesía sin ayuda pueden saltárselos sin más. Si queremos que la gente lea poesía, no tiene sentido enfrentarles a enigmas que les frustran.

Siempre has dicho que Maresía nació para devolver la poesía a la gente. A día de hoy, ocho títulos conforman una serie que vio la luz hace relativamente poco. ¿Quiere decir esto que el objetivo se está cumpliendo?

Aunque solo sea por los lectores de nuestros libros, se puede decir que cada vez más gente está leyendo poesía. Es quizá una mera impresión, pero me da la sensación de que, pasado el bum de la seudopoesía de redes sociales y estando el género de la novela algo saturado y falto de originalidad, se está poniendo de moda la poesía de verdad. La falta de tiempo de la gente hace que un poema sea la lectura más idónea en los 15 o 20 minutos que le pueden dedicar a esta actividad al día. «¡Basta ya de prosa!», como dijo en los años 80 el Diario de Poesía de Argentina.

¿Hacia dónde pretende evolucionar Maresía?

Nos gustaría seguir publicando antologías y poemarios comentados, pero también libros de divulgación sobre poesía, del tipo de Tú dices… Bécquer decía… Muy pronto aparecerá, por ejemplo, el que será el primer título de una serie sobre la Historia de la poesía en español. Y tenemos otras muchas ideas en proyecto.

En la serie de Poesía bonita y que se entiende, además de otros números en la línea de los dos primeros, queremos publicar una versión con poemas clásicos, otra con poemas de antepasados de la gente, otro con poemas actuales con métrica y rima…

¿A quién le va a encantar Poesía bonita y que se entiende 2?

A todo aquel que busque reconciliarse con la poesía y obtener de ella aquello para lo que fue creada: servir de ayuda para lidiar con nuestros sentimientos y poder afrontar con paciencia y esperanza los ataques de la realidad exterior. O, como dice Aldo Pellegrini (1903-1973) en una cita que aparece en la antología, «cumplir la tarea de que este mundo no sea solo habitable para los imbéciles». Somos náufragos en la vida, pero poesía como la de Álvaro Macías Rondán, por ejemplo, nos recuerda que «aquel que naufraga tiene también en su mano / alcanzar la orilla y escribir su nombre». Esta antología le gustará a quien necesita fuerzas para llegar a la orilla.