El periodista y escritor pasó por el Aula de Cultura del DM para presentar Flor de avispa y relatar su encuentro con «el sacerdote poeta» que abrazó la revolución sandinista
A. SAINZ DE LA MAZA/R. M. R.
«¿Conoce la flor de avispa?». Todo periodista se ha encontrado alguna vez con un entrevistado que ha respondido a alguna de sus preguntas con otra. Así le pasó a Miguel de los Santos (Valdemoro, 1936) en 1998 cuando pudo por fin entrevistar en Nicaragua a Ernesto Cardenal años después de que el sacerdote revolucionario abandonase el gobierno sandinista. El periodista se encontraba entonces en la profesión que más tiempo ha marcado su vida y que desde los últimos años ha dado paso a una vocación que ha ejercido de manera paralela y constante: la de escritor.
Había localizado a Cardenal tras dejar su puesto de ministro de Cultura, con el objetivo de hacerle tres preguntas. ¿Cómo es posible que un sacerdote y poeta acabe convirtiéndose en guerrillero?, ¿cómo finalmente volvió a la razón? y ¿qué futuro le esperaba a Nicaragua? Fue entonces cuando Cardenal le lanzó la pregunta que da título a su libro. «¿Conoce la flor de avispa?». La anécdota la cuenta el propio autor, que recientemente pasó por el Aula de Cultura de El Diario Montañés, a propósito de su novela, la tercera que ha publicado, además de una autobiografía.
De Santos, figura legendaria de la televisión en España e Hispanoamérica, con una trayectoria profesional prodigiosa que abarca desde la Cadena SER hasta Radio Televisión Española y programas conocidos con prestigiosos premios como el Ondas y Antena de Oro de Radio, asegura que no piensa dejar el oficio «y que a los ochenta años aún me quedan cosas por escribir». Sin embargo, confiesa que en su literatura su faceta de cronista se hace siempre presente: «Me encanta contar las cosas que enganchan como una de esas ficciones que tanto le gustan».
La flor de avispa, que da título a su libro, editado por Pie de Página, es según le relató aquella tarde Ernesto Cardenal una planta nicaragüense cuyo tallo y exuberante cuyo néctar devoran los zánganos, dejando sin sustento a los insectos pequeños. «Ese es mi país», le respondió a sus preguntas.
En aquel encuentro Cardenal también le pidió que algún día escribiese un libro con todo lo que le relató sobre Nicaragua y la revolución y ese mismo abrazo fue la petición que marcó de tal forma a De los Santos que más de dos décadas después cumplió su deseo con una novela que «tiene una intrahistoria tan rica como la propia trama», según señala y es que en sus páginas se cruzan sacerdotes de la teología de la liberación, contrabandistas, fugitivos y personajes marginales que forman «un cosmos extraordinario» donde la política y la violencia se entrelazan con las pasiones íntimas. Pero en el fondo, insiste el autor, es «una novela de amor. No un amor al uso, sino el amor entre dos seres que se necesitan desesperadamente».
También el libro tiene su propia intrahistoria, porque su autor, que aún necesita el ruido de la máquina de escribir para concentrarse en lo que cuenta, confesó que sigue utilizando este tipo de herramienta casi en extinción para escribir sus ficciones. Y también que, como se hacía hace años, sigue rellenando de anotaciones de su puño y letra pequeñas fichas de cartón que le ayudan a armar sus historias.
En su paso por Santander, De los Santos se encontró con los lectores acompañado de otros dos periodistas, Manuel Ángel Castañeda y Federico Lucendo Pombo, y el oficio que los tres han ejercido durante años fue también objeto de análisis: «Si uno quiere escribir algo que interese al lector sobre todo en novela, tiene que dedicarle el 100 % de su tiempo», reflexionó el cronista.
Artículo original publicado en El Diario Montañés.
Consigue un ejemplar de Flor de avispa aquí.