Jaime Parejo (ABC Sevilla) 22/05/2025
«Es una novela de aventuras, de amor y de paisajes», así ha definido Miguel de los Santos la que es su tercera novela, Flor de avispa, que se ha presentado en la tarde de este jueves en la Cámara de Comercio de Sevilla. Con el escenario de la Revolución Sandinista en Nicaragua, el autor hace un viaje sobre dicha época motivado por la entrevista que mantuvo con Ernesto Cardenal, un sacerdote que abrazó la revolución y que fue deshabilitado por Juan Pablo II, para, casi en el lecho de su muerte, ser perdonado y readmitido por Francisco I.
El libro, presentado por el director de Cope Sevilla, Joaquín López-Sáez, y editado por Pie de Página, dio para analizar la situación de «un país con muy mala suerte, con un pasado terrible», como es Nicaragua, asolado en su historia por las sucesivas dictaduras y por los terremotos que han destruido sus principales ciudades.
Explica el autor de Flor de avispa -nombre de una flor autóctona de Nicaragua- que «la revolución sandinista creó unas expectativas descomunales, el pueblo soñaba con un cambio tras 43 años de dictadura horrorosa de los Somoza, que hicieron desaparecer a miles de nicaragüenses». Sin embargo, la historia parece condenar a este bello país centroamericano y la llegada de Daniel Ortega con sus guerrilleros se ha transformado en «una dictadura de izquierdas tan dura como la de los Somoza. La corrupción política ha aumentado con el gobierno de Daniel Ortega, ha dejado a los Somoza en pañales».
El don de la oportunidad ha confluido para que Miguel de los Santos escriba Flor de avispa. El autor desvelaba que se puso manos a la obra cuando el sacerdote Ernesto Cardenal murió, hecho que le hizo recordar la promesa que le hizo de que escribiría un libro sobre lo vivido en Nicaragua. Además, la portada es un dibujo de Jairo Sandino, que no tiene nada que ver con Augusto Sandino, sino que es un artista nicaragüense que fue alumno de la escuela fundada por el propio Ernesto Cardenal.
El autor del libro habla con mucho conocimiento de aquello de lo que escribe, del escenario y de su gente. «Llegamos a un continente que recorrimos durante 50 años y nos preguntamos cómo sobrevivimos a Videla o Pinochet. La respuesta es que éramos muy jóvenes y no nos dábamos cuenta de que estábamos en un volcán bajo la carpa de un circo. Fueron años verdaderamente duros», señalaba De los Santos.