¿Y ahora qué?

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PREVENTA DEL 23 AL 30 DE SEPTIEMBRE

 

En la anterior parte, ¡Ahora no!, entre otras muchas historias, relataba la frustrada búsqueda de mi hermano, Chindas y Quero del Manuscrito del Conde Ensortijado, con un triste final en el que parecía no existir dicho manuscrito.

Pero lo bueno de la vida es que da segundas oportunidades. En esta parte relato una nueva búsqueda de este manuscrito reavivada al recibir Chindas una sorprendente pista directa sobre su existencia. No menos sorprendente es el resultado de esta búsqueda por Julióbriga y alrededores.

Nuevamente se ve a mi hermano en una serie de situaciones, peripecias y vicisitudes, sin las cuales nada serían estos relatos, porque, como bien dijo Aristóteles en su Poética, un personaje es generalmente común, lo verdaderamente extraordinario son las situaciones; de ahí nacen lo trágico y lo cómico.

Estas andanzas nos permitirán además seguir conociendo algunas curiosidades de la lengua o idiolecto en el que originariamente esta obra fue escrita.

Lluna Benomar. Poco se sabe de la enigmática identidad de Lluna Benomar. Por lo que hemos podido averiguar preguntando en el pueblo más cercano a la casa donde encontramos el manuscrito —Rejoyosa de la Fita—, tras ese nombre se esconde una chica que llegó un día y se fue otro sin hablar con nadie más que con el librero, quien falleció justo hace un año y no ha podido dar explicaciones. Algunos deducen que la chica era filóloga, por los libros que se le veían en la mano al salir de la librería (las Novelas ejemplares, la OdiseaRayuela…), y que tenía alrededor de 30 años, por su aspecto. Pero hay quienes afirman vehementes que era un chico (lo que el texto, si es realmente autobiográfico, podría confirmar).

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